|
Transcripción de un vídeo de O. Ressler,
grabado en Bremen, Alemania, 32 min., 2003
La utopía política no sería algo
obsoleto en los tiempos modernos o posmodernos, no es
algo que pudiera ser descartado hoy en día, pero,
por supuesto, hay ciertas cosas, ciertos aspectos que
tienen que ser distintos. La utopía política,
el pensamiento utópico de hoy en día tiene
que diferir de la mayoría de las cosas que conocemos
como utopías políticas. En mi opinión,
en primer lugar debería ser algo no-prescriptivo.
Gran parte del pensamiento utópico es prescriptivo,
en el sentido de que dicta a la gente lo que deben hacer.
La idea detrás de esto es que si se establecieran
las reglas adecuadas, entonces la sociedad se desarrollaría
bien. Pero estas reglas deben ser respetadas, por supuesto,
es como una jaula construida por el autor de la utopía,
y luego puedes meter a la gente dentro, y ellos pueden
seguir las reglas, y entonces todo funcionará
bien. Y eso, creo, es algo inaceptable hoy en día,
y que nunca puede ser una utopía libre. Así
que tienes que construir tu utopía partiendo
del hecho de que la gente hace lo que quiere, no puedes
imponer tus ideas sobre cuál es la concienciación
correcta, sobre lo que está bien o está
mal, no puedes descartar ciertos deseos o acciones como
algo maligno, esto es lo que tienes que hacer. Creo
que esto es muy importante.
Creo que también es necesario que el pensamiento
utópico no sea elitista, en el sentido de que
haya una élite que tenga la concienciación
correcta, el conocimiento correcto, un grupo de gente
que tome decisiones, de pensadores científicos
que puedan definir por otros de qué se trata
en realidad, sino que tienes que construir la utopía
sobre la base de una comunidad igualitaria, donde no
importe qué ha leído la gente y con qué
teorías se han familiarizado. Sí, tiene
que funcionar con gente distinta y ellos deben tener
la posibilidad de participar sobre una base equitativa.
No deben ser excluidos, el acceso a esta utopía
no debe ser restringido por el criterio de de dónde
viene la gente, de dónde viene una persona.
También creo que hoy en día las utopías
políticas ya no pueden seguir siendo jerárquicas.
Con esto no quiero enfatizar la cuestión de la
jerarquía y la organización, sino la cuestión
de la jerarquía de las cosas importantes y de
las cosas menos importantes, de los campos sociales
que se consideran importantes y otros que no se consideran
tan importantes algo típico de las utopías
clásicas . De hecho, hay una gran parte
del pensamiento utópico que dice: el asunto principal
es lo que llamamos la economía, lo que hacen
los grandes negocios, así es cómo se hacen
las herramientas, y otros aspectos como educar niños
o realizar un trabajo creativo, actuar conjuntamente
de una manera modesta y correcta son cosas de menor
importancia y tienen que obedecer las reglas de aquéllas.
Y creo que esto es ilegítimo porque siempre
se combina con una jerarquía entre gente distinta
que hace cosas distintas en estas sociedades utópicas
y es un claro caso de desigualdad. Así
que se podría decir que uno tiene que devolver
la utopía a la cocina, y tiene que hacerla funcionar
allí, y las reglas de la cocina deben ser las
mismas que las de las grandes corporaciones y
no viceversa . Todo lo que la gente hace conjuntamente
es una especie de cooperación porque comparten
el trabajo y hacen uso del trabajo y de la experiencia
y de la existencia física de otros y esto
ocurre también a nivel histórico, de manera
directa e indirecta . Y a pesar de que haya dos
polos opuestos, las cooperaciones libres y las cooperaciones
forzosas, la mayor parte de las que conocemos en la
mayoría de las sociedades son cooperaciones forzosas.
Hay tres aspectos a tener en cuenta si uno quiere construir
una cooperación libre. El primero es que todas
las reglas de esta cooperación pueden ser cuestionadas
por todo el mundo, no hay reglas sagradas que la gente
no pueda cuestionar o recharazar o sobre las que no
pueda regatear o negociar lo que no es el caso
en la mayoría de las cooperaciones y formas de
organización que conocemos.
Y el segundo aspecto que debe ser garantizado para
la cooperación libre es que la gente pueda cuestionar
y cambiar estas reglas utilizando la fuerza material
primaria de negarse a cooperar, restringiendo su cooperación,
reteniendo aquello con lo que contribuyen a estas cooperaciones,
anteponiendo condiciones bajo las que estarían
dispuestos a cooperar, o abandonando las cooperaciones.
Deben tener garantizado su derecho a usar estas medidas
para influenciar las reglas y que todo el mundo en la
cooperación pueda hacerlo.
Y el tercer aspecto que es importante ya que
sin él estaríamos ante una simple extorsión
de los menos poderosos por parte de los más poderosos
es que el precio por no cooperar, el precio de
restringir la cooperación de uno mismo, o el
precio a pagar en caso de que la cooperación
se desintegre, no debería ser el mismo, pero
sí similar para todos los participantes en la
cooperación, y debería ser un precio razonable.
Esto es, que se pueda hacer, que no sea imposible, que
cooperar de esta manera no sea una cuestión de
vida o muerte.
Por tanto, si estas tres condiciones están garantizadas,
la cooperación es libre, o puede serlo, ya que
todo el mundo puede cuestionar o cambiar las reglas,
puede negociar las reglas usando su poder de restringir
su colaboración con la cooperación, o
abandonar la cooperación y buscar otras maneras
de colaborar con otra gente y otros grupos. Y la idea
es que este tercer aspecto, el precio, que no tiene
por qué ser necesariamente dinero, el precio
de deshacer o restringir la cooperación
hacer este precio igual y accesible para todos los participantes,
he aquí la tarea fundamental de la política
de izquierdas, ésta es la verdadera tarea fundamental,
esto es lo que hace la política de izquierdas,
ajustar las reglas de una manera que la gente tenga
el mismo poder a la hora de afectar las reglas, ya que
el precio a pagar en caso de desintegración o
de restricción de su implicación es el
mismo para todos.
Un buen ejemplo de cooperación libre es la manera
en la que actuaron las mujeres de los Zapatistas cuando
empezó el movimiento y se tomó la decisión
sobre cómo y cuándo combatir al Gobierno
de México, y en qué momento era necesario
recurrir incluso a la lucha armada. Porque, según
ciertos testigos, hubo una asamblea de las mujeres que
participaron en el movimiento y ellas dejaron claro
que había ciertas condiciones a su participación
en la lucha, y que querían ver cumplidas: cuestiones
de representación en el movimiento, de reconocimiento
de los derechos de las mujeres en el movimiento. Si
estas condiciones se cumplían, entonces iban
a participar, si no, su única respuesta sería
un "no". Y creo que este es un buen ejemplo,
ya que esto es algo que salió mal en muchos movimientos
de liberación nacional y colonial que conocemos,
porque allí la única cuestión importante
era la forma ahora uno tiene que combatir un sistema
colonial, todo el mundo debe unirse a esta lucha, y
el resto de cuestiones se dejan para más tarde
lo cual, por supuesto, no funciona, porque al
principio la cuestión clave es entrar en ciertas
negociaciones básicas. Y ellas usaron su poder,
quiero decir, usaron la posibilidad de negarse a participar
en el movimiento, plantearon unas condiciones para su
cooperación y lo hicieron de una manera basada
en su poder como grupo. Ellas no tenían ninguna
necesidad de infiltrar la base formal de la toma de
decisiones del movimiento zapatista, estas cosas funcionan
independientemente de cómo están organizadas
estas estructuras. Se unieron como grupo y dijeron:
"Participaremos "sólo si",
o "sí, pero a cambio de" o "si
no, no." Y esto también es muy típico
porque no es necesario que todo el mundo entienda sus
motivos o sus razonamientos, no es necesario que lo
expliquen todo. Es sólo una negociación
que tiene lugar y una decisión que se puede tomar.
Y creo que esto es muy importante para la cooperación
libre, y su fuerza primaria, porque estamos muy cerca
del punto en el que esta fuerza se pierde en la mayoría
de los sistemas de representación formal, de
toma de decisiones formal se desechan demasiadas
cosas por no cuadrar bien en un sistema . Pero
en este ejemplo esta fuerza se usó de verdad.
Si intentamos acercarnos más al concepto de
cooperación libre, si preguntamos qué
tipo de prácticas políticas se derivan
de este concepto, creo que es necesario presentar una
visión general de qué clase de herramientas
se usan en las cooperaciones forzosas, qué niveles
de fuerza existen en la sociedad y qué se necesita
para cada grupo que quiera liberarse y combatir contra
esto. Si lo hiciéramos, también veríamos
que los distintos movimientos sociales se han centrado
o enfocado sobre distintos aspectos de la cooperación
forzosa, lo cual explica las contradicciones que existen
entre ellos. No todas estas contradicciones son necesarias;
muchas se pueden explicar por los diferentes contextos
históricos y situaciones.
Creo que, por una parte, resulta útil aclarar
que la fuerza se ejerce a varios niveles, digamos que
a cinco niveles diferentes que abarcan desde la fuerza
directa, o, si lo preferís, la fuerza bruta,
pasando por varias formas de fuerza económica,
que emplea la dependencia, los distintos sistemas de
control, hasta formas de fuerza más genuinamente
sociales como la discriminación, para las que
sólo es necesaria una cierta forma de comportamiento
en un grupo, sin llegar a nada más drástico.
También existe un nivel que está relacionado
con el control de lo público, el control de quién
puede hablar y a quién se escucha en la sociedad,
y hay un nivel que tiene que ver con formas de dependencia
en general ya que cuanto más dependes de una
cooperación, menos libre eres a la hora de actuar
contra ella. Estas son formas de fuerza diferentes,
y, por otro lado, puedes establecer una especie de matriz
a partir de ellas. Hay ciertos pasos que todo individuo
o todo grupo que quiera liberarse debe dar. En primer
lugar, debes desmantelar los instrumentos de dominación,
debes abandonar la idea de utilizarlos para cosas mejores.
¿Tomar las ciudadelas y luego buscar una política
mejor? No, debes destruir estos instrumentos de fuerza,
debes encontrar formas alternativas de cooperación
y negociación, reglas sociales alternativas que...
Uso el término de política de la relación
porque se usa en las discusiones de las feministas italianas.
También podrías decir que tienes que encontrar
formas alternativas de relacionarte socialmente, debes
desarrollar otras aptitudes sociales, que no tenemos
o que perdemos en nuestros sistemas sociales porque
no se nos educa en cómo negociar con los demás.
También tienes que desarrollar formas de independizarte
y nuevas formas de articulación, articulación
crítica, de reclamar el espacio social. Así
que, si haces esto, tendrás una especie de matriz
y verás que el concepto de la política
de la libre cooperación no es algo que alguien
se haya inventado sobre el papel, es algo que se deriva
de lo que han estado haciendo los movimientos sociales
durante los siglos XX y XXI.
Es muy importante que el concepto de la cooperación
libre no dicte formas especiales de estructurar las
sociedades o cualquier otro nivel de lo social. Es sólo
una forma de tomar decisiones y puede incluir, siempre
incluirá el establecimiento de reglas que hace
posible el que grupos y personas tomen decisiones que
no hayan sido tomadas por todos los miembros de un grupo.
También hace posible que los grupos digan: "Aquí
queremos una forma especial de regla, que nos hace falta
en este momento, que a largo plazo podría no
ser la idea definitiva, pero la podemos establecer con
tal de que exista una garantía de que pueda ser
revocada." Creo que esto es importante, ya que
hace posible que los grupos y movimientos sociales aprendan,
experimenten, y ajusten sus formas a los problemas a
los que se enfrentan.
Tendemos a ser muy críticos con otras comunidades
al señalar aspectos que, por lo visto, van en
detrimento de la noción de libertad e igualdad.
Decimos que en la lucha de tal o cual movimiento de
liberación hay una especie de jerarquía
militar, pero creo que ésa no es la cuestión.
La cuestión es: ¿Pueden estos grupos revocar
esta decisión? ¿Es una decisión
que los participantes han tomado de verdad, bajo condiciones
de igualdad y en ejercicio de su derecho a la libre
opinión, porque ha sido necesaria para esta lucha,
o, en cambio, se ha llegado a un punto en que ya no
se puede parar, donde ya no puede ser revocada porque
hay nuevas desigualdades que lo impiden? Esto, por supuesto,
es lo que ocurre en la mayoría de los casos,
pero ésa es otra cuestión. Creo que es
posible cuestionar de esta manera lo que hacen las otras
comunidades, pero esto no quiere decir que yo pueda
hablar en su nombre y decidir qué es lo que deben
hacer. Pero puedo señalar problemas y cómo
me parece que se desarrollan las cosas, y puedo señalar
situaciones en las que realmente ya no queda ninguna
posibilidad de una toma de decisiones y una cooperación
libre e igualitaria.
Una pregunta interesante que se hace a menudo es la
siguiente: ¿Qué significa la cooperación
libre como una especie de concepto económico?
¿Es posible dirigir una cooperación empresarial
como una cooperación libre, qué implica
esto, cómo sería? ¿No será
imposible porque las empresas no pueden disolverse si
la gente que trabaja en ellas no se pone de acuerdo
sobre el rumbo a tomar en la empresa? ¿Y no introduce
esto un elemento de inestabilidad en todo el sistema,
no deberíamos descartarlo, acaso la cooperación
libre no se basa en la condición de que todo
el mundo esté bien alimentado y tenga un nivel
de vida decente? Esto queda garantizado por el proceso
económico, y no es en sí un asunto de
la cooperación libre.
Y creo que esto es muy importante, porque, por supuesto,
las empresas pueden ser gestionadas como entidades de
cooperación libre. Y, otra vez, conocemos ejemplos
de esto en diversos tipos de proyectos sociales relacionados
con el dinero, que producen cosas y que se gestionan
como cooperaciones libres, con gente negociando, poniéndose
de acuerdo y separándose si dejan de estar de
acuerdo, buscando formas de hacerlo de una manera igualitaria
y justa. Y también tenemos ejemplos del llamado
sector terciario, donde hay grupos que operan con fondos
y capital público, que se les da para obtener
resultados especiales, pero que también son libres
en lo referente a cómo los consiguen. Creo que
tenemos estos ejemplos y que está claro que esto
es algo que podría cambiar las estructuras de
las empresas de una manera radical, ya que, si aplicas
este concepto, entonces está claro que tenemos
mucho por hacer en cada organización económica
concentrada. Esto, por ejemplo, descarta la posibilidad
de que haya gente que tenga unos conocimientos tan especializados
que no se pueda hacer nada sin ellos. Así que
también debería implicar procesos de distribuir
conocimientos y habilidades. También crea un
entorno que la gente tiene la posibilidad de dejar o
abandonar, si tiene otras posibilidades lo cual
quiere decir que tienen su subsistencia material asegurada,
ésta no depende de sus puestos dentro de la empresa
. Esto implica que las inversiones públicas
se efectúen de tal manera que no haya una estructura
única en la que yo pueda trabajar con mis conocimientos
profesionales, que yo pueda elegir, y que garantice
que yo pueda llevarme la parte que me pertenezca del
todo lo cual, por supuesto, es una cuestión
radical, pero es absolutamente necesaria . Y no
veo por qué las empresas no van a poder separarse
si existe un desacuerdo sobre su futuro. Hoy en día,
ya podemos observar algo similar: el gran capital se
fragmenta en capitales más pequeños, y
el todo se recombina, hace todo esto, y a nosotros nos
parece de lo más natural, pero aun así
no podemos imaginar que lo haga la gente que trabaja
allí, que coopera allí.
Y creo que hay otro aspecto muy importante, esto es,
si uno habla de las empresas como una forma de cooperación
libre, necesitamos formas de implicar a la gente de
fuera. Esto era un punto ciego incluso en algunos experimentos
en países socialistas que se acercaron bastante
como la idea de una democracia obrera dentro de
la empresa pero que excluyeron a toda la gente
externa a la empresa. Así que también
tenemos que asegurarnos de que su forma de cooperación
ya que ellos son los que hacen posible que la
empresa funcione sea representada de alguna manera.
Creo que necesitaremos mucha experiencia práctica
para hacer esto. También necesitamos una revisión
histórica de los experimentos en este sentido,
que no se está haciendo hoy en día. Y
creo que esto es algo fundamental porque la cuestión
de cómo manejar este poder económico,
es, por supuesto, fundamental a la hora de empezar a
tratar también al poder social.
La cuestión principal en lo referente a cómo
aplicar la cooperación libre al mundo de hoy
en día es, por supuesto, la cuestión de
la propiedad. Creo que es necesario resaltar la idea
de que toda propiedad de capital social es, por supuesto,
algo basado en el trabajo colectivo, no sólo
en el trabajo de gente viva, es algo que también
capitaliza las actividades, el trabajo y el pensamiento
de gente del pasado, de un gran número de personas
y de sus vidas. Así que esta clase de capital,
que tratamos en la forma de, por ejemplo, conocimientos
técnicos o sociales, en el sentido del capital
industrial, del capital intelectual, que es muy importante
hoy en día, es algo que no puede pertenecer a
un número reducido de personas, sólo porque
sean consejeros delegados de una empresa esto
es sencillamente ridículo . Por otro lado,
la propiedad, el acceso al capital es algo necesario
para la gente. Uno no debería avergonzarse por
reclamar una participación en la propiedad de
este mundo, porque necesitamos el trabajo de los demás,
necesitamos acceder al capital para hacer cosas, para
sobrevivir. Así que sería inconcebible
decir que las formas de propiedad no existen en absoluto.
No creo que sea posible decir que debamos tener una
sociedad o comunidad en la que todo el mundo hiciera
lo que le apeteciera y cogiera lo que le gustara. Así
que las reglas que controlen el acceso a la propiedad
son necesarias, y creo que esto incluye la necesidad
de transferir la propiedad, de distribuir la propiedad
de una manera más equitativa que hoy en día.
Y debe quedar claro que se trata de un proceso que consiste
en una serie de pasos previos. Porque podemos reconocer
que la propiedad no siempre es algo que se pueda cortar
en rodajas y distribuir. Así que se trata de
un proceso de transformar la propiedad en la sociedad,
de distribuirla.
Un tema importante que hay que tratar hoy en día
es la movilidad del capital. Es justo lo contrario de
esta idea de la libre cooperación según
la cual si hay una escisión, si la gente no quiere
seguir cooperando o tiene ideas distintas sobre qué
debe hacer la cooperación, entonces el precio
de la separación, de la transformación
de la cooperación debería ser equitativo.
Y esto es justo lo contrario a lo que el gran capital
corporativo hace hoy en día, porque pretende
que puede llevarse todo lo que pueda arrastrar a otros
sitios donde la gente pueda ser más obediente.
Y esto es algo que debe ser restringido. Si no, sería
imposible desarrollar formas de redistribución
de propiedad, no podríamos ni plantearnos cambiar
las reglas.
Los mercados capitalistas tienen algunos aspectos que
no pueden transferirse a una libre cooperación.
Por ejemplo, es inaceptable que cuanto más éxito
en el mercado tenga un participante, más pueda
excluir a todos los demás participantes. Y es
evidente que en los mercados capitalistas el principal
aspecto de la competitividad no es ser mejor o tener
mejores ideas, sino el emplear más fuerza contra
los demás para reducir los costes de producción.
Por supuesto, esto no puede formar parte de un mercado
basado en la cooperación libre.
No es que la situación sea la de una ausencia
total de alternativas, o que no haya contradicciones
y movimientos de oposición contra la mayoría
de las formas de falta de libertad y desigualdad. El
problema está en que no se apoyan bien mutuamente,
los movimientos son muy específicos de su entorno
cultural y excluyen a mucha gente. Éste sigue
siendo el caso hoy en día, y creo que lo que
necesitamos más urgentemente es un proceso de
mejor y más profunda comprensión entre
los distintos movimientos, un proceso de apertura cultural,
de nuevos enlaces entre la vida cotidiana y las formas
de cooperación, resistencia, y cooperación
alternativa cotidiana, y lo que consideramos como cuestiones
políticas importantes.
No hay un cambio real en la sociedad y sus estructuras
si no se han dado una serie de pasos pero estos
pasos tienen que ser reformas en el sentido de que no
deben afectar sólo a los movimientos, sino también
a las instituciones . No podemos librarnos de
todas las instituciones, también necesitamos
conseguir algunos logros en legislación, porque
así es como se realiza parte de la lucha. Aquí
uno siempre corre el peligro de no ver que esto también
es parte de la lucha y que uno tiene que pensar
de manera utópica en la dirección
que tomamos. El camino hacia una sociedad utópica
no se hace sólo acumulando reformas sobre distintos
elementos, también es necesario tener algún
tipo de dirección general, que no se da como
una verdad absoluta, sino que es el resultado de la
negociación entre movimientos emancipatorios.
Así que creo que hoy en día hay muchas
ideas en todo el mundo que están relacionadas
con conceptos como la cooperación libre y que
se puede entablar una interesante discusión sobre
este tema. Esta discusión sería esencial,
porque esta clase de diálogo entre distintas
ideas, distintas personas y distintos grupos es necesario
para establecer coaliciones, y esto es lo que necesitamos
hoy en día.
Traducción: MediaLabMadrid, Centro Cultural
Conde Duque, Madrid
|